Actualmente, el cómo influyen las emociones en el aprendizaje es un tema digno de análisis y reflexión. En esta publicación queremos derribar 3 mitos sobre las emociones en el aprendizaje.
Mito 1: El estrés NO tiene un impacto sobre el aprendizaje. / El estrés ‘bueno’ o “eustress”, que involucra mantener a los alumnos atentos sin crear pánico, aumenta el nivel de atención. Mientras que, el estrés ‘malo’ resta potencial al trabajo.Mito 2: Separar el razonamiento y la toma de decisiones de las emociones mejora la calidad de los pensamientos. / Aunque el razonamiento y las emociones parecen estar en lados opuestos del espectro de la racionalidad, en realidad son procesos complementarios, ya que, la manera en que percibimos los estímulos del mundo y lo que nos provocan a nivel emocional, no puede divorciarse de nuestro racionamiento. Asimismo, no hay decisión, independiente de su tamaño, que no esté influenciada por las emociones. Mito 3: La inteligencia emocional no es tan importante como la cognición social. / La inteligencia emocional es la habilidad de reconocer, regular y comprender las emociones, tanto en uno mismo como en los demás. Lo cual ayuda a forjar buenas relaciones, comunicarse de manera efectiva y resolver conflictos. Por lo tanto, la inteligencia emocional puede ser tan importante como la cognición social.
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Sabemos que, hoy en día, nuestro rol en la escuela va mucho más allá de enseñar matemáticas, lenguaje o historia. A diario nos enfrentamos a un desafío inmenso: gestionar la convivencia en un entorno que muchas veces absorbe las tensiones de la sociedad. En los últimos años, el aumento de situaciones complejas —desde el ciberacoso hasta faltas de respeto en el aula— nos exige una respuesta profunda, pero sobre todo, fundamentada en el cuidado mutuo.
En el panorama educativo actual, la presión por alcanzar estándares de excelencia ha puesto sobre la mesa un desafío que ya no podemos ignorar. El SIMCE, como principal herramienta de medición en Chile, suele generar una consecuencia que nos obliga a mirar los resultados más allá de los números: la ansiedad académica en las comunidades escolares.