Actualmente, el cómo influyen las emociones en el aprendizaje es un tema digno de análisis y reflexión. En esta publicación queremos derribar 3 mitos sobre las emociones en el aprendizaje.
Mito 1: El estrés NO tiene un impacto sobre el aprendizaje. / El estrés ‘bueno’ o “eustress”, que involucra mantener a los alumnos atentos sin crear pánico, aumenta el nivel de atención. Mientras que, el estrés ‘malo’ resta potencial al trabajo.Mito 2: Separar el razonamiento y la toma de decisiones de las emociones mejora la calidad de los pensamientos. / Aunque el razonamiento y las emociones parecen estar en lados opuestos del espectro de la racionalidad, en realidad son procesos complementarios, ya que, la manera en que percibimos los estímulos del mundo y lo que nos provocan a nivel emocional, no puede divorciarse de nuestro racionamiento. Asimismo, no hay decisión, independiente de su tamaño, que no esté influenciada por las emociones. Mito 3: La inteligencia emocional no es tan importante como la cognición social. / La inteligencia emocional es la habilidad de reconocer, regular y comprender las emociones, tanto en uno mismo como en los demás. Lo cual ayuda a forjar buenas relaciones, comunicarse de manera efectiva y resolver conflictos. Por lo tanto, la inteligencia emocional puede ser tan importante como la cognición social.
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Iniciar un nuevo ciclo escolar siempre trae consigo nuevos desafíos, y para los equipos directivos, Jefes de UTP y docentes el horizonte está marcado por un hito muy importante. En noviembre de 2026 se llevará a cabo una evaluación SIMCE de inglés que abarcará a una muestra representativa de estudiantes de 8° básico en Chile.
Hay un instante que todo profesor guarda en su memoria: ese segundo de silencio en la sala, justo antes de que un estudiante comprenda algo que le parecía imposible. No es el silencio del desinterés, sino el de la revelación. En ese momento, los esfuerzos realizados cobran sentido y aparece lo esencial.
El segundo año de educación básica representa un hito crítico en la trayectoria escolar. Es el momento en que la "decodificación" debe dar paso a la "comprensión", permitiendo que el estudiante deje de aprender a leer para comenzar a leer para aprender. En este contexto, la evaluación SIMCE de 2° Básico no es solo una medición estandarizada; es el termómetro que indica si los cimientos de la alfabetización están lo suficientemente firmes para sostener el resto del currículum.